Aquella tarde de marzo hacía un día estupendo.Había algunas nubes en el cielo,pero no parecía que trageran lluvia.La hípica estaba vacía así que decidí salir a dar un paseo con mi yegua por el campo.
Todo parecía normal,hacía calor,los árbolos ya empezaban a coger color y se oían los primeros pájaros anunciando la llegada de la primavera.
Pensé en escuchar música mientras admiraba el paisaje,pero el murmullo del arrollo descendiendo desde las colinas era tan hermoso que merecía la pena escucharlo.
Seguimos caminando por las praderas que rodeaban el picadero,pero depronto un ruído inquietó a Lérida.Nunca había ocurrido esto,era una yegua muy tranquila y confiada,así que fuera lo que fuese aquello,realmente era una amenaza.
Comencé a oir disparos,quizá aquello fue lo que la inquietó.No le dí importancia,aquella zona estaba repleta de cazadores pero nunca habiamos tenido problemas con ellos.
Continué nuestro paseo concentrándome en tranquilizarla ya que aun seguía algo inquieta.
Comenzaba a anochecer y había que volver a la hípica.Pero de nuevo comenzaron los diparos.Esta vez se oín más cerca,a escasos metros de nosotras.Me asusté.Pensé que sería mejor alejarse de la zona.
Bajábamos las praderas a una velocidad incontrolable.Los disparos seguían avanzando.Despues de oír el último,Lérida se desplomó.
Pasaron horas hasta que me desperté en un charco de sangre.Ella se encontraba a escasos centímetros de mí.Apenas respiraba,tenía los ojos entreabiertos y estaba empapada en sudor.
Me acerqué rápidamente y le puse la mano en el vientre.Casi no tenía pulso y sus venas estaban hinchadas.La sangre seguía manando pero no conseguía encontrar la herida.Fui palpando su cuello ya que parecía que la sangre salía de ahí.Finalmente la encontré.Me saqué la chaqueta y se la até alrededor para intentar frenar la hemorragia.
Llamé a mis padres.Casi no había cobertura,pero logré localizarlos.Avisaron enseguida a la policía,había anochecido y despues de la caída me había quedado totalmente desorientada,así que necesitarían ayuda para encontrarnos.
Les dije que trageran un remolque y un veterinario,Lérida estaba herida.
No tardaron mucho en llegar.Mi madre se avalanzó sobre mí e intento meterme en el coche.Me resistí con todas mis fuerzas,Lérida nunca me había abandonado,así que yo no la abandonaría a ella.
Sin pensarlo,eché a correr hacia la yegua y me abrazé a ella con todas mis fuerzas.Sabía que no se podía hacer nada por salvarla.
Pude escuchar como el veterinario hablaba con mi padre.Lérida estaba sufriendo y no llegaría viva a la hípica.Fue entonces cuando me acerqué a su oído y en un susurro le dije : Nunca te olvidaré pequeña.
Casi sin fuerzas ella giró la cabeza hacia a mí para mirarme por última vez,la apoyó en mis piernas y cerró los ojos para no abrirlos nunca más.
Murió en mis brazos,pude sentir como su corazón dejaba de latir.
Fue entonces cuando me dí cuenta de que un segundo basta para acabar con todo.Aquella tarde de Marzo,mi vida dejó de tener sentido.
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