Todo su cuerpo estaba forjado con muros de cemento.Como una cárcel.Inexorable.Única.
Tan solo dos pequeñas ventanas dejaban entrever la inmensidad del mar que allí se debatía ante la crueldad de aquellas rudas barreras.Dos ventanas color miel que con el reflejo del sol tornaban verdosas,pequeñas,pero llenas de vida.A veces parpadeaba,y,por un momento,la persiana de la ventana se cerraba.
Nadie conocía lo que aquel bunker albergaba.Quizás la dureza de los espinos que rodeaban el inmenso muro de contención mantenía al margen a lo más valientes.Quizá nadie se merecía la llave.
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